Atronando y azotando,
sobre playas y arenales,
sobre riscos y nieves,
la danza de la Muerte
que los lleva a la otra orilla.
Al son de una tormenta,
un bosque de relámpagos,
van los eternos
inmortales de sangre,
inmortales de acero,
inmortales de gloria.
A pecho de gallo,
con medialunas en sus manos,
bajo lluvias de abejas
y astros impiadosos,
ahí van cargando,
ahí van cantando,
como leones y toros
los rotos de Chile.
No hay comentarios:
Publicar un comentario