lunes, 8 de agosto de 2016

Sencillez







Sencillez


En la simpleza la belleza
Casa cálida sureña
Montura negra vencida
Sopaipillas con ají

Té caliente con azúcar
Poncho viejo desdeñado
Chimenea con olor a campo
Pipa usada con olor a ti

La simpleza es la belleza
La simpleza eres tú, abuelo
Esa boina experimentada
Aquel abrazo de adiós.





viernes, 8 de julio de 2016

Los Infantes de bronce



Atronando y azotando,
sobre playas y arenales,
sobre riscos y nieves,
la danza de la Muerte
que los lleva a la otra orilla.
Al son de una tormenta,
un bosque de relámpagos,
van los eternos
inmortales de sangre,
inmortales de acero,
inmortales de gloria.

A pecho de gallo,
con medialunas en sus manos,
bajo lluvias de abejas
y astros impiadosos,
ahí van cargando,
ahí van cantando,
como leones y toros
los rotos de Chile.

jueves, 7 de julio de 2016

La Estupidez



Al igual que el universo no tiene límites

esto según el gran físico panteísta.

Abunda en quienes ríen bastante,

como nos informa el refrán popular.

Es tropezarse dos veces con la misma piedra,

hacer dos veces la misma pregunta.

Es lo mas peligroso del mundo cuando es concienzuda

según nos dice el héroe y demagogo americano.

Es el estar en desacuerdo consigo mismo,
  
es hacer y luego pensar,

es subestimar la capacidad destructiva que tenemos

Es la que es...

Y no se explica a sí misma.

miércoles, 6 de julio de 2016

Mañana Escolar



Despierta la ciudad, la gente sol desayuna
colegio se engalana con ropajes rojos y dorados
toques ladrillosos adornan el establecimiento
el Sol penetra el lugar como un árbol
el colegio el pelo se lava y su rostro refriega

Los auxiliares auxilian al oseo escolar
la mugre elevan a su fin y pulen cada rincón
se pasean de un lado a otro preparando el escenario
sacan de sus cuevas escobillones y trapos
calman con sus instrumentos la sed del piso

Los profesores empiezan a llegar
en animales metálicos algunos y otros en círculos
se arreglan su armadura y su penacho lustran
no sea que se ensucie al pelear por el silencio
 cuadernos llevan, espadas en el vientre traen

Los alumnos a llegar empiezan
traen cortes de distintos sabores y ropas congruentes
algunos demorados van otros al son de una sinfonía
camellos algunos otros leones y no faltan los niños

Miguel el común y corriente, atravesó el umbral del yugo
saludo al toqui y también a los caciques
caminó por la celebre vía, a un tiempo libertad a otra esclavitud
saludo al invisible señor de señor salpicando gloriosa agua
llegando al cuarto se encontró con sus compañeros dentro

En la sala los similares fotos e historias intercambiaban
los bardos empezaban a relatar las proesas y hazañas del fin de semana
Miguel al no sentirse parte tomo un libro y a comerlo se puso
grandes teoremas, voces nobles y brillantes personajes del libro salían

Llego la hora de visitar al de celebre cuerpo de redondos bordes
voces angelicales descendían de lo alto rozando el suelo como un ave
una fila matrimonial en el centro se armo y todos con amor caminaban
una vez que ingirió a la trinidad en piedad se ensalzo
razono tal vez hoy sobreviva.







Ella

Ella me encanta, sabrosa es su mirada, armonía celeste son sus ojos
teoremas matemáticos es su rostro, camelias son sus cabellos
sauces son su voz, un silencio es su habla y palabras sus argumentos
un mar es su pecho, sonidos emiten cada conversación
su vista me sigue a todos lados y entre mujeres se presenta
que relación más cercana y más lejos ¿Me amaras acaso tanto como yo a ti?
le gusta comulgar notas de coldplay, cantar una palabra que nunca he escuchado
le gusta ver la naturaleza condensada en uno solo, le sonríe hasta la noche
que esquizofrenia tendré que te siento en todos lados, ambos nos complementamos
¿Es acaso el parche de mi herida, el cuerpo de mi alma?
eres más graciosa que la sombra de un árbol en verano
eres un todo, nunca he buscado tanto algo que no conozco
A ti te dedico estos versos que solo tu y yo entienden.

Momentos Oscuros

dolores olorosos, malestares rojos
fiebre amarga, sangre derrotada
cantos de auxilio, mente turbia
placer doloroso, vergüenza maldita
acción desesperada, perdición añejada
arrogante razonamiento, erróneo silogismo
soledad abrazadora, monismo satánico
locura virtuosa, demencia ortodoxa

Comeremos de tu amargo pan cotidiano
adoloridos y tormentosos llantos
palabras que en mi mente solo siento
acciones repulsivas incitan
¿hay alguien ahí fuera? yo y los muertos
fallecen los vivos y la sangre el piso riega
¡Doctor ayúdeme!¡aleje al Santo diablo de mis manos!

Piedras en mi onda cuelgo
jabalinas dentro de mi lanzó
hunos rodean mi corazón
¿Que esperanza hay? Señor puede ayudarme
maldito el día que nací ¿Por que seguí los pasos de Job?

viernes, 1 de julio de 2016

El Campo

Templo de árboles
reposo divino de pájaros y hombres
oasis de cordillera
descanso de dioses

Ríos triunfantes
vigorosos vegetales
piedras armoniosas
cielos tejados

Puentes de aserrín
ríos de mercurio
sol enfriante
luna risueña

Voladores cantantes
rifles sonantes
suicidios sabrosos
victoriosos el regalo levantan

Sumergidos en la azul planicie
animales submarinos recogen
en maderos caminan
Eolo los mueve

el carrete

Hombres y mujeres en armonía perfecta
danzante los astros acompañan a la música
los jóvenes extasiados lubrican sus ropas con el fruto
los hombres encantados su brazo levantan
dejan que su cuerpo los guié a los goces de venus

Las cavernas femeninas dichosas buscaban llenar su vacío
sus bultos agrandan con audaces trampas y acertijos
frescas las piernas lucen y ante ellas las babas caen
vestidos brillantes y coloridos que la noche iluminan

Relámpagos y truenos adornan la silenciosa velada
remolinos llenan los suelos y trompos sacan lustre a la piedra
un joven admira anhelante a una bella joven
se acerca portando el estandarte de águila
ella con banderas blancas lo rechaza

El trópico envió su abrazo a la fiesta
nuestro el apuesto trató de ganar la dama con los goces de vaco
ella lo rechazó con fortaleza y con su espíritu toco al joven
al instante el mono ergido se levantó sobre la selva

Luego de intercambiar verbos ella accedió
su cuerpo se volvía uno buscando su celular
el joven pensó: la felicidad se ha encarnado en un movimiento
ambos con confianza ciega dígitos intercambiaron

Ambos pensaron: "bendita noche, bendita luna,
bendita noche, te vi y derrotado gane
bendita noche, mañana ya no sera ayer
bendita noche, silenciosa armonía
bendita noche, que hoy te conocí.








Dios

Amor hirviendo
árbol donde descanso
viento vivificador
halo de luz

Esposo del hombre
alimento celestial
ente angelical

Palabras sabrosas
cantor de cantares
goce de alma cuerpo
escritor de gloriosos versos

Tres igual a uno
mitad cordero mitad divinidad
juez de justicia justa
dios huérfano

Preguntan  nosotros preguntores
¿quién te creo?
no encontraras parto alguno
¿porqué me amas?
del amor engendrado

Contéstame con las llaves de la realidad
¿de quién nació?
de flor de gracia
¿porqué no te armas?
fe misericordiosa

jueves, 30 de junio de 2016

Prueba

No entiendo, no comprendo
misericordia pide mi cuerpo
la tristeza es todo lo que huele
al ver los odiosos números
mi alma agua emana

Sera acaso posible el amor
podré beber algún día este cáliz
la voz desde lo alto me lo niega
mi entendimiento nunca entenderá
dicen los números desde arriba

Encadenado a mis pasiones soy
ellas han llovido sobre mi secando mi vida
me han vendido piedras por oro
la montaña del ego he escalado
mirando desde abajo todo
 
Alimento no encuentro y abundancia veo
donde esta el dulce maná
donde estas que no te veo
donde te has escondido
donde encuentre mi muerte mi paz yace

Valdrá la pena la lucha
podré acaso cargar el árbol
sediento estoy de mi sangre redentora
en mi mente esta la paradoja
atado a latigazos con coronas de espinas.

Clase de Matemáticas

La clase del profesor matemático
consejo de gente reunida con dolor
caos primitivo, elemento inestable
lápices que van y vienen

La clase del de números pintados
conversación de un lado a otro
palabras a un lado, números al otro
un abismo separa la voz de las voces

La clase del sino sin palabras
las mentes huyen de tan atroz sufrimiento
para unos el cielo, para otros el infierno
¡No sigas profesor enseñando tu magia!

La clase del elemental profesor
¡Aquiles mátalo!
¡Hitler concentrálo!
¡Vete! ¡Maldito! ¡Asesino de niños!

La clase del obvio matemático
comulgaban los alumnos aspirinas
depresión y angustia omnipresente
reino de castillos de aire

La clase del padre de profesores
¡deja de engullir cerebros!
no arruines más adolescentes
no me demuestres nada
solo anda, sigue tu camino.

Sueños

Oh hypnos, hermano
tócame con tu mano
sopla en mis ojos
que gozosos
dormirán por fin

Hermoso delfín
son mis sueños
que se escabullen
se vuelven peligrosos
por que problemas tienen

Inalcanzables son,
ciegos miraron,
milagros producen,
la vida emblandecen
los dolores enmudecen

Temor tengo
de terminar muerto
mis sueños rotos
a los cuales somos devotos,
mi corazón al fin abraza al fin.

jueves, 5 de mayo de 2016

Mañana agitada 2.0


Mañana Agitada

   Luego de una lluvia torrencial que había azotado Santiago durante una semana, el sol comenzaba a salir por el horizonte en esa fría mañana de Julio. Los autos, con una capa delgada de hielo encima, comenzaban a circular por la ciudad, la suave pero mortal brisa mañanera calaba hasta los huesos de hasta la más abrigada de sus víctimas; la escarcha en las plazas y el rocío en las hojas hacían ver aquella escena inmejorable de una capital descontaminada.

  Como era habitual, Jacinto debía despertarse a las 6 a.m. para poder llegar a tiempo a su puesto de mozo en el lujoso hotel Marrihot, ubicado en la comuna de Ñuñoa. 

  El despertador comenzó a sonar, emitiendo una entrecortada frecuencia de la radio Cooperemos, junto a ruidos indescriptibles causados por la mala señal. Con un rápido pero torpe movimiento, logró apagarlo dándole golpes bruscos.

  Ya medio despierto, pero con los ojos completamente cerrados, recorrió la cama con el pie derecho, hasta toparse con la tibia pantorrilla izquierda de su novia, Lucy. Aquel momento fue sumamente feliz, ya que ese mismo pie había estado toda la noche asomado fuera de la cama y del alcance de las sábanas; expuesto al frío ambiente del pequeño departamento. Cómodo y  plácido, pensó que ya era hora de despegar la cara de la almohada, que suavemente moldeaba su cabeza y su cuello evitando que entrara el frío. 

   Repentinamente abrió los ojos, vio a su novia soñando, y detrás de ella el reloj de pared que anunciaba que ya eran las 11 de la mañana. Sobresaltado, despegó de la cama, y con el café y la escobilla de dientes embutidas al mismo tiempo en su boca corrió escaleras abajo con la camisa mal abotonada y los cordones desabrochados. Bajando las escaleras del metro recién comenzó a pensar el día que le esperaba; la mirada de la supervisora de cocina del hotel, Ingrid, siempre le había aterrado, ésta ocasión no iba a salvarse de esa. Subió al vagón del metro abrochándose su chaleco con la flamante marca del hotel a un costado; era la tercera vez en dos meses que llegaba tarde, pero nunca tan descaradamente. 

- Mierda, me faltan siete estaciones para llegar a Ñuble, ahora si que me echan... No se lo que le diré a Lucy, y peor, ¡A mi viejo! Sería cuarta vez que me echan de una pega- pensaba, mientras su mano temblaba y su cabeza imaginaba lo peor, lo inevitable. 

  Una semana antes, Jacinto había tenido una larga conversación con el jefe de servicio del hotel, don Germán. Aquel personaje de frondoso bigote y lleno de experiencia había infundido un respeto indiscutible entre todos los trabajadores del hotel. Éste había amenazado con echarlo si seguía con esa actitud tan floja y vaga; Jacinto estaba con las rodillas bailando. 

  En cuanto las puertas del metro se abrieron, Jacinto salió corriendo, sudando de los nervios y pálido del miedo y la expectación que tenía al imaginarse el reto que iba a llegarle por parte de Ingrid y don Germán. Subió las escaleras de la estación, pasó a llevar a un vagabundo que pedía dinero a la salida, sin pedir disculpas, corrió por Av. Grecia como un maratonista , esquivando un grupo de personas con bombos y banderas. 

  Al llegar al hotel, se abrochó el primer botón de la camisa, se ajustó la corbata y entró a afrontar su destino. Cuando ingresó en la cocina nadie lo miró, se puso en delantal y se sentó. 

- En una de esas me salvé y nadie se dio cuenta- trató de pensar para tranquilizarse, apretó los puños contra sus pantalones grises evitando gritar de rabia e impotencia. El nerviosismo llegó al límite cuando la puerta de la oficina del supervisor se abrió, y salió un hombre que nunca había visto en su vida. Éste se acercó a Jacinto para ver que le sucedía, llevaba su chapa de color verde que indicaba su nombre, Carlos, y abajo su puesto: Supervisor. 

-¿Donde está Ingrid?- Preguntó Jacinto con la garganta apretada.

- Está en su día libre muchacho. 

Atónito, comenzó a observar a todos los que trabajaban en la cocina, eran completamente desconocidos, excepto un par. Volvió para atrás a recordar que no calzaba, cuando recordó los bombos: era domingo. 

Avergonzado y aliviado, pidió las disculpas, y en medio de risas salió del hotel camino al metro. Al llegar, bajó las escaleras y se encontró de frente con el vagabundo que antes había pasado a llevar. Éste miró a Jacinto, su rostro sudado y su ropa desordenada, y con una sonrisa de venganza no le dijo absolutamente nada. 


Álvaro Caviedes


sábado, 30 de abril de 2016

El Discurso


Llegó el día que tanto temía, aquel momento que aunque había preparado por horas, no podía hacer mucho si algo salía mal. Por un fugaz momento recordó a toda la gente que no creyó en el a través de los años, partiendo por sus padres, luego sus compañeros y finalmente sus profesores. Solo la confianza que puso en el aquella mujer que tanto quería lo había llevado tan lejos. Miró al publico y vio esos ojos verdes que lo hacían sentirse tan querido, y de inmediato le llego algo de tranquilidad.

Mientras repasaba sus papeles y veía su letra, que en otra época le causaba molestias por su ilegibilidad, miró de reojo al público, mas de mil personas sentadas en cómodas sillas acolchonadas conversaban despreocupadamente mientras esperaban que el se dirigiese a ellos.

Finalmente se le acercó un hombre alto y de pelo canoso para informarle que había llegado el momento que el tanto deseaba evitar. Subió al escenario con las piernas temblando, y al instante se hizo un silencio absoluto y la atención de toda la gente del lugar se centró en el.

Comenzó a leer con gotas de sudor frío corriendo por su frente, iba palabra a palabra, pronunciando cuidadosamente letra a letra, evitando así cualquier equivocación. Sintió temblores en la garganta pero los desechó al levantar la voz, la cual resonaba potentemente en los parlantes instalados en la esquina de la sala, los cuales se veían fuera de lugar, ya que estaban junto a unos elegantes cuadros que revelaban el "status" de la gente que había en el salón.

Mientras iba llegando al final del discurso se sintió mas tranquilo, pensando que dentro de poco todo habría terminado. Incluso se permitió aliviar el picor que sentía desde hace algún rato en el cuello, en una parte tapada por su elegante camisa blanca. Finalmente terminó, y tras un breve "muchas gracias" comenzó a bajar del escenario, escoltado por un estruendoso aplauso.

Con una gran sonrisa en su rostro, fue caminando lentamente hacia la parte trasera del salón, donde lo esperaría su hermano, con la promesa de informarle como lo había hecho. Radiante de alegría como estaba, no se dio cuenta que el cableado de los parlantes cruzaba el suelo del lugar como una trampa mortal para cualquier descuido. Cayó al suelo apoyandose en sus manos y mientras lentamente su cara se iba poniendo roja, las fuertes carcajadas del público le hicieron saber que no su caída no había sido inadvertida y en seguida supo que al día siguiente aparecería en la portada del diario, pero no de la forma que el tanto había soñado.

jueves, 21 de abril de 2016

Madurez. Pedro Valdés, IVC

     El despertador sonó a las ocho de la mañana. Se levantó y fue a ducharse, medio dormido todavía. Luchando contra el sueño, se salió de la ducha, y mientras se vestía, miraba como la joven y atractiva muchacha del tiempo anunciaba el pronóstico de aquel día. "Se espera un día despejado, con una máxima cercana a los 25 grados y..." Apagó la televisión antes de que la linda rubia terminara de hablar, pues ya se imaginaba el pronóstico de aquel día. Hace días que venia haciendo un calor poco usual para la época en que estaban, ya que la primavera apenas empezaba.
    Terminó de vestirse y partió a la oficina. Bajó en el moderno ascensor y se despidió de Juan, el viejo conserje del edificio. Se subió al auto, un viejo Mustang al que cuidaba como si fuera su propio hijo, y se fue al trabajo.
    Estaba muy orgulloso de su trabajo. El apenas tenia 33 años, pero ya trabajaba para una de las firmas de abogados mas prestigiosa de todo el país. no había sido fácil, claro. Prácticamente había dedicado su vida a ello (y a parrillar con sus amigos, siempre que podía). El lugar en que trabajaba era un edificio de oficinas moderno, de esos con numerosos cafés, lugares donde almorzar y gimnasios. Le gustaba especialmente ir a un Starbucks que estaba a 5 minutos de su oficina. El café en ese lugar era bueno, sin duda, pero lo que le llamaba principalmente la atención era una joven camarera, que resaltaba su insinuante figura con un apretado delantal. En cuanto al gimnasio, estaba inscrito y llevaba meses convenciéndose a si mismo de que empezaría a ir, pero jamas fue capaz de tomar la decisión de empezar a entrenar, ya sea porque no tenia tiempo o simplemente porque nunca le atrajo mucho el ejercicio.
   A llegar a su oficina (un espacioso cuarto en el cuarto piso, con una vista increíble a un gran parque), puso en orden su escritorio y, tras planificar el día, fue a buscar un café para empezar el día. Quería aprovechar de echarle un ojo a la simpática camarera. Lamentablemente, esta no estaba atendiendo y le tuvo que pedir el café a un vendedor novato, o eso supuso debido al temblor en las manos de este. El café en la mañana era uno de los pocos gustos que se daba en la oficina, y ademas lo ayudaba a mantenerse alerta y pendiente durante el día. Esa mañana sin embargo, lo encontró extrañamente amargo y fue incapaz de tomárselo, a pesar de que era un hábito que tenía de hacía varios años.
   Disgustado, volvió al trabajo e intento concentrarse. Pero a la media hora se empezó a sentir inquieto. ¿Quizás había olvidado algo? No, había hecho todo como de costumbre, excepto por el café. Intento concentrarse y quitarse estos pensamientos de la cabeza, pero la inquietud no se iba. Se sentía con una extraña energía que no lo dejaba concentrarse. Resignado, decidió interrumpir definitivamente el trabajo esa mañana y se le ocurrió una solución para botar toda esta energía que sentía. decidió entonces que era el momento idóneo para comenzar con su vida deportiva, y al mismo tiempo para quitarse los kilos demás que había acumulado a punta de cervezas y asados con los amigos y una ausencia total de actividades físicamente por un largo tiempo.
   Se dirigió entonces al gimnasio y tras una hora de agotadoras series de ejercicios, se sintió listo para seguir con el trabajo. Se dirigió a las duchas,y al verse en el espejo, con gran sorpresa se dio cuenta de que no tenia nada de barba ese día, a pesar de que no se había afeitado esa mañana. Decidió pasarlo por alto y seguir con el día. Sin embargo a la hora de vestirse, los pantalones se le caían. Pensó que podrían haber sido de otra persona, pero tras revisar comprobó que eran los mismos con que había salido esa mañana. Extrañado, se vistió, y tras ajustarse el cinturón, partió al trabajo, usando una ropa que parecía repentinamente mas grande. Al llegar, fue directo a su oficina, dispuesto a recuperar todo el tiempo desperdiciado en la mañana. Pero el escritorio era mucho mas alto de lo que recordaba, y apenas lograba entender algo de lo que había sobre el. Intentó trabajar, pero a medida que avanzaba el tiempo, más alto era el escritorio, mas grande era su ropa, y mas ganas tenía de salir a jugar fútbol afuera o simplemente echarse a ver televisión. no entendía bien que hacía en una oficina en un día tan caluroso y soleado como ese. Probablemente estaba acompañando a su papa. Desde la oficina se podían ver a los niños jugando en la plaza, y decidió unirse a ellos.

miércoles, 20 de abril de 2016


El Discurso

Había llegado el día que tanto temía, aquel momento que aunque había preparado por horas, no podia hacer mucho si algo salía mal. Por un fugaz momento recordó a toda la gente que no había creído en el, partiendo por sus padres, luego sus compañeros y finalmente sus profesores. Solo la confianza que puso en el aquella mujer que tanto quería lo había llevado tan lejos. Miro al publico y vio esos ojos verdes que lo hacían sentirse tan querido y se sintió algo mas confiado.

Mientras repasaba sus papeles y veía su letra, que en otra época le había causado molestias por su ilegibilidad, miraba de reojo al público, mas de mil personas sentadas en cómodas sillas acolchonadas conversaban mientras esperaban que alguien se dirigiese a ellos.

Finalmente se le acercó un hombre alto y  de pelo canoso y le informó que había llegado el momento que el tanto quería evitar. Subió al escenario sintiendo las piernas débiles, al instante, la atención de toda la gente se puso en el.

Comenzó a leer con goas de sudor frío corriendo por su frente, iba palabra a palabra, pronunciando cuidadosamente letra a letra, evitando así cualquier equivocación. Sintió temblores en la garganta, pero los desechó al levantar la voz, la cual resonaba potentemente en los parlantes instalados en las esquinas de la sala, los cuales se veían fuera de lugar al estar junto a unos elegantes cuadros, los que revelaban el "status" de la gente que había en la sala.

Mientras iba llegando al final del discurso se sintió mas tranquilo, pensando que dentro de poco todo habría terminado. Incluso se permitió aliviar el  picor que tenia en su cuello, en una parte tapada por su elegante camisa blanca. Finalmente terminó, bajo con un breve "muchas gracias" del escenario, escoltado por un estruendoso aplauso.

Con una gran sonrisa en su rostro, fue caminando lentamente hacia la parte trasera de la sala, donde lo esperaría su hermano, con la promesa de informarle que tal lo había hecho. De pronto, un descuido, un cable que conectaba a los parlantes hizo que cayera al suelo, apoyándose en sus manos, y mientras las fuertes carcajadas del publico le hicieron saber que no había pasado inadvertido, supo que al día siguiente sería el hazmerreír de mucha gente, sobre todo porque muchos estaban grabando lo que el decía.

viernes, 8 de abril de 2016

Ladron

Ladrón:
 Se dirigió a la salida custodiado por carabineros. "¡Séquenlo en la cárcel!" se escuchaba desde distintas partes. Y los periodistas ocasionales atacaban como hormigas a un pastel. Levantó la cabeza, y solo pudo decir "La ley antidelincuencia, la discutiremos en el senado".
                                                                                                          Diego Pérez de Arce IV°B

miércoles, 16 de marzo de 2016

Yo soy mi único héroe


Ahí estaba yo, corriendo desenfrenadamente por eso que tanto necesito, corriendo por esto elemental en mi vida, necesitaba la cartera tan desesperadamente que mi vida depende de ello. Luego de una serie de cuadras recorridas y obstáculos pasados, lo logre alcanzarlo. Era libre al fin y tenia el dinero para mis drogas.